El Dret Humà

El Dret Humà

dissabte, 21 de desembre de 2013

Solsticio de invierno. Solstici d'hivern.

En la masonería hay dos grandes fiestas: son los solsticios. El de verano y el de invierno. Con reminiscencias paganas, marcan el ritmo, es una especie de ubicación en el tiempo. En concreto, el de invierno marca el repliegue sobre sí mismo. Aquí es donde se encuentra la importancia del rito. No viene de más señalar que rito significa “recordar”. ¿Y qué se recuerda? Se recuerda el percibir la importancia de los porqués, de todo lo que es la vida en Logia, del sentido profundo de los hechos. Ciertamente es la sabiduría acumulada de generaciones y generaciones que nos han precedido. Se recuerda que hay que morir para volver a nacer. También que la madre Naturaleza es un cobijo autogenerador. Es la acumulación de esfuerzos, sabiendo que la luz vendrá, que la vida volverá brotar según sus propias leyes a pesar de cierta estupidez que nos gobierna.
Más allá de la banalización del tiempo presente, los solsticios siguen su curso cíclico, en una especie de atemporalidad. Pasan las culturas, las civilizaciones, las gestas, la podredumbre, etc... pero los ciclos de la vida permanecen. Y en la Logia se celebra el fuego purificador, el pan creado por el esfuerzo, el vino que dá calidez, el agua, etc... en la fraternidad propia.
FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO.

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